A la parrilla
Brasas medias a fuertes. Poné el bife con la tapa de grasa hacia el fuego unos minutos para que se dore, después 4 a 5 minutos de cada lado. Dejá descansar 5 minutos antes de cortar.
El corte más pedido de la parrilla argentina: firme, sabroso y con una tapa de grasa que, bien cocida, es puro sabor.
Terminación: grano · pastura
El bife de chorizo sale del lomo bajo de la res. Es un corte de fibra un poco más firme que el ojo de bife, con una tapa de grasa a un costado que, cuando se cocina bien, se dora y aporta gran parte del sabor. Es el corte que casi todos tenemos en la cabeza cuando pensamos en un buen bife a la parrilla.
Lo trabajamos con ganado Angus y Limousin, con selección pieza por pieza y maduración controlada. Según el lote está disponible con terminación a grano o a pastura. Es un corte generoso: rinde bien, queda parejo y es difícil que salga mal si respetás el fuego y los tiempos.
Va perfecto solo con sal gruesa, pero también aguanta un buen chimichurri o una sal de hierbas. Es de esos cortes que resuelven un asado sin vueltas y dejan a todos contentos.
En la mesa se luce entero, pero también lo podés pedir feteado más fino para una plancha rápida o para bifes a caballo. Cortá siempre en contra de la fibra: así cada bocado queda más tierno. Es un corte noble, de esos que no necesitan salsa ni artificios para quedar bien.
Brasas medias a fuertes. Poné el bife con la tapa de grasa hacia el fuego unos minutos para que se dore, después 4 a 5 minutos de cada lado. Dejá descansar 5 minutos antes de cortar.
Para jugoso, apuntá a 54 a 56 °C de temperatura interna. Si no tenés termómetro, guiate por el tacto: cuanto más firme al apretar, más cocido está.
No la saques antes de cocinar: es la que protege la carne y le da sabor. Se dora bien puesta contra la brasa y queda crocante.
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