A la parrilla · jugoso
Brasas medias, sin apuro. Sellá 3 a 4 minutos de cada lado sin pincharlo y dejalo descansar 5 minutos antes de cortar. Sal gruesa al final. Buscá una temperatura interna de 52 a 55 °C para el punto jugoso.
Uno de los cortes más nobles de la res: marmoleo parejo, terminación tierna y un sabor que no necesita mucho más que sal gruesa y buen fuego.
Terminación: grano · pastura
El ojo de bife sale del lomo alto, la parte más noble del costillar. Es un corte de fibra corta y grasa intramuscular repartida —lo que llamamos marmoleo—, y esa grasa es la que se derrite durante la cocción y le da la jugosidad y el sabor profundo que lo hicieron famoso.
En La Estancia Black lo trabajamos con ganado Angus y Limousin, dos razas elegidas justamente por su capacidad de marmoleo. Según el lote lo vas a encontrar con terminación a grano —más untuoso y dulce— o a pastura —más magro, con un sabor más marcado a campo. Cada pieza pasa por selección y maduración controlada antes de llegar al mostrador.
Es un corte que perdona: aguanta bien el punto jugoso y sigue tierno incluso un poco más cocido. Por eso funciona tanto en la parrilla del domingo como en una plancha de entre semana, y es una de las primeras opciones que recomendamos a quien quiere entrar al mundo de los cortes premium sin complicarse.
Brasas medias, sin apuro. Sellá 3 a 4 minutos de cada lado sin pincharlo y dejalo descansar 5 minutos antes de cortar. Sal gruesa al final. Buscá una temperatura interna de 52 a 55 °C para el punto jugoso.
Plancha bien caliente, un hilo de aceite de alta temperatura. 2 a 3 minutos por lado para un bife de 2,5 cm. Una nuez de manteca y un diente de ajo al final levantan el sabor sin taparlo.
Sacalo de la heladera 30 a 40 minutos antes de cocinarlo para que tome temperatura ambiente: se cocina más parejo y queda más tierno.
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